Un libro elegirá a los 30 más influyentes arquitectos nacionales de los últimos 20 años. Desde proyectos de vivienda básica a grandes hoteles figuran en el texto, que será publicado en 2010.
Chile ha cambiado de manera contundente en los últimos 20 años y la arquitectura también ha ayudado en este crecimiento exponencial. Profesionales prolíficos y premiados en el extranjero han transformado la imagen y la identidad del país, que ahora cuenta con todas las virtudes (y defectos) del desarrollo. Los mismos artífices de Copiar el Edén, grueso libro sobre arte contemporáneo chileno editado a fines de 2006, han tomado en cuenta este fenómeno y el próximo año editarán un texto similar, pero dedicado en exclusiva a la arquitectura local.
El libro no pretende ser teórico y presentará a un público general a los 30 más influyentes arquitectos chilenos de las últimas dos décadas. La lista, aún en preparación, incluye las figuras históricas de Borja Huidobro y José Cruz Ovalle (Pabellón de Chile en la Expo Sevilla 92), junto a representantes de las nuevas generaciones, como Mathias Klotz y Alejandro Aravena, jurado del premio Pritzker y León de Plata de la Bienal de Venecia 2008, por su proyecto de vivienda social Elemental. Otros de los seleccionados son Felipe Assadi (Casa Deck), Cristián Undurraga (Plaza de la Ciudadanía y el Centro La Moneda), Germán del Sol (Hotel Remota, en Puerto Natales), Mauricio Pezo y Sofía von Ellrichshausen (Casa Poli), Manuel Casanueva (Hospedería del Errante, en Ritoque), Teresa Moller (Parque Punta Pite, en Zapallar), Antonio Polidura, Marco Polidura y Pablo Talhouk, autores del Hotel Yakana, en San Pedro de Atacama.
Todos estos nombres y obras reflejan el momento que vive el país. El crecimiento económico ha permitido una arquitectura refinada y de calidad. Se trata de volúmenes compactos, cercanos a la plástica, cajas de vidrio y concreto que parecen, al mismo tiempo, levitar en el aire y arraigarse al paisaje o a la naturaleza circundante. Mauricio Léniz, arquitecto y miembro del comité asesor del libro, explica que este conjunto de proyectos son "más que simples casas o edificios, son verdaderas operaciones arquitectónicas y proyectos eficientes, que se solucionan a sí mismos".
Pero los nuevos arquitectos ya no sólo se preocupan de la "arquitectura boutique". También se involucran en solucionar problemas de políticas públicas. Este cambio se manifiesta en los edificios de universidades, hoteles, termas, viñas, parques y sitios patrimoniales que potencian la vida urbana, la oferta cultural y el turismo, en diferentes ciudades del país. En paralelo, hay más de 30 escuelas de arquitectura en Chile y revistas como la inglesa Wallpaper dedican ediciones especiales a firmas locales. Incluso, la figura del arquitecto parece hoy más cercana a la ciudadanía.
La diversidad actual de la arquitectura chilena quedará de manifiesto en el libro. Los nuevos aportes a la plusvalía de la vivienda social, que hasta el momento era la gran vergüenza urbana del país, hoy conviven con encargos privados de sofisticadas casas de descanso en el litoral. Otros síntomas de este "boom" son los encargos internacionales que ha recibido Aravena en Mongolia o Klotz en el Líbano.
EL GRAN JUEZ CATALAN
Al igual que en Copiar el Edén, donde el curador cubano Gerardo Mosquera fue el editor, la selección de nombres y obras estará a cargo de un extranjero: el arquitecto catalán Miquel Adriá. Fue elegido por su conocimiento de la escena latinoamericana (tiene 14 libros sobre la materia), su contribución a la promoción internacional de la arquitectura y su experiencia editando textos, por ejemplo, uno reciente sobre Mathias Klotz. El español contextualizará desde una mirada externa el lugar que ocupa la arquitectura chilena en el mundo. "La arquitectura moderna tuvo uno de sus laboratorios más comprometidos en Chile", apunta Adriá. "El edificio de la Cepal es la obra maestra de Emilio Duhart, donde todo el conjunto flota sobre pilotes y recrea en cuatro patios la flora subcontinental. El Convento de los Benedictinos de Santiago es la primera y última obra de unos monjes que proyectaron y construyeron un notable espacio de luz y concreto que denota la fascinación por la capilla de Ronchamp de Le Corbusier".
Su mirada será complementada por ensayos de otros dos especialistas. El argentino Horacio Torrent revisará historiográficamente la evolución y las tendencias de la disciplina en Chile, y el chileno Pablo Allard reflexionará sobre los aspectos urbanos, políticos y sociológicos de la arquitectura del período.
"En los 70 y 80, el rol del arquitecto se desperfiló en la opinión pública y en la toma de decisiones, salvo honrosas excepciones, como Fernando Castillo Velasco y otros", explica Allard. "Los arquitectos eran decoradores de edificios o seudo-artistas que satisfacían egos a los desarrolladores inmobiliarios, y no a una visión de sociedad. A mediados de los 90 surge una nueva generación que recupera el rol político del arquitecto, que se había dejado de lado como configurador del espacio que es para todos. Ahora no sólo hay retórica arquitectónica, sino todo un contenido detrás".
Adriá también será asesorado por un comité editorial de especialistas, conformado -junto a Mauricio Léniz- por los arquitectos Monserrat Palmer, Iñaki Volante y el premio nacional, Luis Izquierdo. "La arquitectura chilena vive un momento muy especial", explica Léniz. "El punto de inflexión fue los años 90, luego del histórico Pabellón de Sevilla. Hoy estamos al día de lo que está pasando afuera. En los últimos dos años han aparecido oficinas que con muy pocas obras inmediatamente destacan, como Pezo-Von Ellrichshausen y Alberto Mozó, quien con su edificio Bip Computers ha ganado varios premios. Son muy jóvenes y ya están en la pole position. Hay una avanzada de arquitectos y también una avanzada de clientes, más educados en la visualidad".
El libro Copiar el Edén se convirtió en un vehículo de difusión internacional del arte contemporáneo chileno. Se ha presentado en la Tate de Londres, la Bienal de Venecia, el Museo de Arte Moderno de Sao Paulo, el Malba de Buenos Aires y contempla lanzamientos en el Macba de Barcelona, Nueva York, Corea y Japón.
El nuevo texto de arquitectura aspira a la misma trascendencia. En 2011, la editorial Puro Chile (a cargo de la gestora cultural Claudia Pertuzé y el galerista Tomás Andreu) seguirá con esta línea y lanzará un tercer libro, sobre diseño nacional. Así cerrarán una trilogía que rescata la memoria visual chilena de las últimas décadas y que, hasta el momento, no estaba reflejada en publicaciones.
Fuente: Rodrigo Miranda, La Tercera

|